Banksy vuelve a incomodar con su obra, solo que esta vez escogió una pared del Tribunal Superior de Justicia de Londres. La escena pone sobre la mesa el alcance de los derechos de autor, la protección de los Bien de Interés Cultural (BIC) y, por supuesto, la libertad de expresión.
Hace unas semanas, apareció en la fachada del Tribunal Superior de Justicia de Londres la imagen de un juez golpeando a un manifestante tendido en el suelo. Una respuesta clara frente a la prohibición del gobierno británico al grupo Palestine Action.
Sin embargo, el gesto duró poco. Al día siguiente, la obra fue cubierta por tratarse de un edificio catalogado como de interés cultural y la Policía Metropolitana inició una investigación. Además, advirtió que, de llegar a presentar cargos, el artista tendría que revelar la identidad que ha mantenido en secreto por más de 30 años.
El caso no deja de ser polémico y plantea cuestiones jurídicas relevantes, ¿qué alcance tienen los derechos de autor para proteger el arte urbano? ¿Debe prevalecer el edificio catalogado? ¿Quién decide qué mensaje público y visual debe ser cubierto?
Artículo completo aquí.
Lee el artículo en inglés aquí.