El reciente robo de las joyas de Napoleón III y de la emperatriz Eugenia de Montijo en el Museo del Louvre ha vuelto a poner de relieve los importantes riesgos legales que rodean el comercio de bienes culturales.
Tal y como explica Laura Villarraga Albino, Of Counsel en Kepler—Karst Law Firm, los compradores de este tipo de piezas se enfrentan a riesgos civiles en caso de que el propietario original reclame la restitución, así como a posibles responsabilidades penales por delitos de receptación, importación ilegal o tráfico ilícito de bienes culturales.
En este contexto, las casas de subastas y los intermediarios del mercado del arte están obligados a cumplir estrictos deberes de diligencia y buenas prácticas: verificar la procedencia de las piezas, consultar bases de datos internacionales de objetos robados (como INTERPOL), solicitar la documentación acreditativa y aplicar procedimientos de verificación KYC/AML.
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