La deuda externa, originada en gran medida en préstamos bilaterales destinados a financiar el desarrollo productivo y social, puede transformarse en una restricción estructural al crecimiento económico cuando se producen shocks externos —como crisis económicas, cambios abruptos en el entorno financiero o fenómenos climáticos— que alteran el equilibrio de los contratos originalmente pactados.
En este contexto, los canjes de deuda para el desarrollo se consolidan como una respuesta jurídica y financiera de especial relevancia, al permitir la alineación de objetivos de estabilidad macroeconómica, alivio de la deuda y desarrollo sostenible. España promueve este instrumento como una alternativa innovadora que posibilita la reconversión de obligaciones financieras en inversiones con impacto tangible, sin menoscabo del principio de cooperación internacional.
Nuestro asociado Fabián Medizza, ha realizado un análisis sobre el tema que ha sido publicado por Vozpópuli.
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