Europa avanza hacia una mayor armonización del Derecho de insolvencia con la nueva Directiva (UE) 2026/799, que establece normas comunes sobre determinados aspectos de los procedimientos de insolvencia en los Estados miembros.
La Directiva busca reducir la inseguridad jurídica y mejorar la previsibilidad de los procedimientos, especialmente en escenarios transfronterizos. Para ello, introduce estándares comunes en seis ámbitos: acciones rescisorias, rastreo de activos, pre-pack, deberes de los administradores, comités de acreedores y acceso a información esencial sobre los sistemas nacionales de insolvencia.
La norma no supone una uniformización completa de los sistemas concursales europeos. Los Estados miembros seguirán manteniendo margen en cuestiones relevantes, pero deberán adaptar sus ordenamientos a unos estándares comunes dirigidos a reducir las diferencias que pueden afectar al valor de recuperación, la financiación y la inversión transfronteriza.
La fecha límite general para la transposición será el 22 de enero de 2029, con plazos específicos para determinadas disposiciones.
Compartimos un resumen con las principales claves de la Directiva y los cambios que marcarán la evolución del marco europeo de insolvencia.
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